• Iglesia del Todopoderoso

Nombres primarios y compuestos de Dios

Actualizado: 29 de sep de 2019


NOMBRES PRIMARIOS Y COMPUESTOS DE DIOS

Los títulos primarios del Antiguo Testamento no presentan una revelación individualizada de tres Personas, sino más bien tres realidades características dentro de la Deidad. En adición a otros significados, el nombre Jehová exhibe las íntimas profundidades del Ser Divino, el nombre Elohim, siendo plural en su forma, insinúa el hecho de tres Personas, y el nombre Adonai proclama autoridad divina. Como se indica arriba, el nombre Jehová, es reservado divinamente para su inefable servicio como el inmaculado e incompartible nombre de la Deidad… Elohim y Adonai son menos distintivos siendo que estos títulos algunas veces son aplicados a criaturas. En la Versión Autorizada, Elohim está traducido “Dios” y Adonai está traducido “Señor”, sólo con la letra inicial en mayúscula.

Nombres primarios

1.- Elohim

El nombre Elohim, que algunas veces se escribe EL o ELAH, y se traduce Dios en castellano, es el primero de los tres nombres primarios de la Deidad. “Elohim” es un sustantivo plural con significado singular, así en este nombre está latente la Trinidad. (Gn. 1:26, 27; 3:22).

2.- Adonai (Señor)

El significado primario de Adon o Adonai es “Señor”. Este nombre se aplica en las Escrituras del Antiguo Testamento tanto a la Deidad como al hombre. En la versión española, este nombre se escribe con mayúscula si se aplica a la Deidad. Cuando se refiere al hombre, la palabra Adon o Adonai puede indicar una de las dos siguientes relaciones: señor y esposo (Gn. 24:9, 10, 12, “señor” o “amo” puede ilustrar el primero de estos dos significados; Gn. 18:12, “esposo”, ilustra el último). Ambas relaciones, “señor” y “esposo”, existen entre Cristo y el creyente (Jn. 13:13, “Señor”; 2 Co, 11:2,3, “esposo”).

3.- Yahvé

La forma hebrea es Yahvé. Yahvé se deriva del verbo “havah”, que significa ser y llegar a ser, o sea, “el Ser de existencia propia que se revela”.

Las versiones contemporáneas de la Biblia, pone la palabra “Señor” en lugar de las correspondientes cuatro consonantes del texto consonantal hebreo, conocidas como el tetragramatón: hwhy[1], “YHVH[2]”.

A primera vista, para quien conoce el sentido de la raíz hebrea que forman esas consonantes, YHVH no tiene nada que ver con Señor. El significado de YHVH está relacionado con el verbo hebreo que se traduce al castellano como “ser”, mientras que “Señor” es la traducción de la palabra hebrea Adonay.

Aunque se ha debatido mucho el origen y significado exacto de YHVH, el consenso general de los especialistas es que YHVH significa simplemente “ÉL es”. Esto se deduce como consecuencia lógica de la forma verbal en primera persona que aparece en Éxodo 3:14: vehyeh, “Yo soy”. Si Dios dice de sí mismo “Yo soy”, el pueblo dice de Dios “Él es”. La forma verbal detrás de esta traducción es un imperfecto del tema verbal conocido en la gramática hebrea como qal (la forma simple del verbo hebreo). Su pronunciación parece ser la de yahvé o yavé. Así lo comprueban algunos textos griegos de la época patrística.

Este nombre dejó de pronunciarse desde la época del Antiguo Testamento, concretamente, durante el exilio. Cuando se tradujo la Biblia hebrea o Antiguo Testamento al griego, los traductores usaron en forma sistemática la palabra Kyrios (“Señor”) en lugar de YHVH. Así se respetó la tradición y la práctica impuesta por los judíos de evitar pronunciar el nombre sacrosanto de Dios. En las sinagogas, donde el texto hebreo siguió en uso, cada vez que aparecía en la lectura la palabra YHVH, el lector automáticamente pronunciaba la palabra hebrea Adonay (“Señor”). Los autores del Nuevo Testamento utilizaron la palabra Kyrios para representar YHVH. De manera que en las citas que tenemos del Antiguo Testamento en el Nuevo Testamento, se utiliza la palabra Kyrios (Señor), en lugar de YHVH.

Muchos siglos después, ya en plena era cristiana, los eruditos judíos, conocidos como masoretas, inventaron una puntuación vocálica y la unieron al texto consonantal sin violentar su integridad. Eso se hizo para evitar la pérdida de la pronunciación correcta y del sentido o significado correcto de las palabras hebreas. Así, cada palabra hebrea de lo que hoy se conoce como texto masorético, tiene el texto consonantal acompañado de su respectiva puntuación vocálica. Sin embargo, eso no sucedió con el nombre de Dios, YHVH. Los masoretas no colocaron las vocales correspondientes, sino que acompañaron al texto consonantal YHVH con los puntos vocálicos de Adonay (Señor). La intención era comunicarlo al lector que aunque estuvieran presentes las consonantes del nombre sacrosanto de Dios, este no debía pronunciarse, sino que en su lugar se pronunciaría el equivalente hebreo de “Señor”, es decir, Adonay. Esta práctica, que también se sigue en algunas otras palabras del texto bíblico, se conoce con la expresión qereb y qetib (“así se lee” y “así se escribe”).

A principios del siglo XII d.C., surgió el anhelo de proveer a la cristiandad de nuevas traducciones bíblicas hechas directamente de los idiomas originales y no del latín de la Vulgata, traducción hecha por S. Jerónimo en el siglo IV d. C. Y así fue como se inició la escritura y lectura de la palabra “Jehová”. Esta palabra es una forma híbrida; está formada por las consonantes de Yahveh y las vocales de Adonay. La palabra Jehová no existe, pues, en sí en el texto original hebreo de la Biblia. Es una invención del siglo XII d. C. que resultó de la combinación de las consonantes del término Yahve, con las vocales de la palabra Adonay. Cuando se tradujeron Biblias como la Reina Valera (siglo XVI d. C.), se siguió esa práctica. Por eso es que hasta el día de hoy todas las revisiones y versiones basadas en la Reina Valera usan Jehová para referirse al nombre de Dios.

Si se quisiera traducir literalmente el nombre original de Dios, se deberían usar las formas Yahvé o Yavé. Así hacen varias versiones contemporáneas, como la Nueva Biblia de Jerusalén[3] y la Biblia Latinoamericana. Sin embargo, la mayoría de las versiones tanto católicas como protestantes prefieren usar el titulo “Señor”. De esta manera, se respeta la tradición establecida en los textos hebreos transmitidos por los judíos, desde la antigüedad hasta nuestros días, y se evita usar de manera indiscriminada el nombre sacrosanto de Dios. Además, el título “Señor” ha probado ser la mejor opción para el uso y aceptación de una traducción bíblica en el ámbito universal. El uso de la palabra “Jehová” no solo hace caso omiso de la realidad lingüística del nombre divino, sino que crea muchas resistencias entre círculos tanto judíos como de otros cristianos y creyentes ilustrados, que no ven la razón para que se siga utilizando un término que nunca estuvo en los originales de la Biblia.

NOMBRES DE LA DEIDAD EN EL NUEVO TESTAMENTO (Mt 28:19)

Como estos términos y sus relaciones han de ser considerados en breve bajo la discusión trinitaria, aquí solo daremos un breve bosquejo.

El nombre completo y final de la Deidad es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Esto puede hacerse más explícito como, Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo. Los títulos de la Primera Persona son mayormente limitados a combinaciones asociadas con la palabra Padre. Él es el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo; el Padre de Misericordias; se dirige a Él cómo Abba, Padre; Padre Celestial; Padre de los Espíritus; Padre Santo; Padre Justo; Padre de las Luces; y Padre de Gloria.

En todo hay como trescientos títulos o designaciones en la Biblia que se refieren a la Segunda Persona. Sin embargo, Su nombre completo y final es Señor Jesucristo, siendo Señor el título de Deidad, Jesús es el título de humanidad, Cristo es el título de Su oficio como Profeta, Sacerdote y Rey, o sea, el Mesías del Antiguo Testamento. Es evidente que la selección de los nombres y su orden de colocación en cualquier texto dado es con propósito divino y manifiesta sabiduría divina en cada caso.

No hay nombres revelados del Espíritu Santo. El es conocido por medio de títulos descriptivos tales como El Espíritu de Dios, El Espíritu de Cristo. Hay más de veinte de estas designaciones.

[1] En hebreo

[2] En español

[3] Salmo 23:1 “Yahveh es mi pastor, nada me falta.”

NOMBRES COMPUESTOS

En nuestra vida occidental moderna, los nombres de personas no tienen mucho significado, excepto, tal vez, los nombres indígenas. Pero en el Oriente es muy distinto.

En la Biblia los nombres personales tienen significado especial. De este modo, cuando el Señor apareció a Jacob, éste llama al lugar “Bethel”, o sea “la casa de Dios” (Gn. 28:16-19). Muere Rachel y llama a su hijo “Benoni”, o sea “el hijo de mi tristeza” (Gn. 35:18).

Los nombres de Dios revelan su carácter y sus diferentes relaciones con sus criaturas.

El nombre supremo, Jehová, se compone con Elohim, como Jehová Elohim, traducido como Jehová Dios (comp. Gn. 2:4)

Con Adonai, como Adonai Jehová, traducido como “Señor Jehová” (Gn 15:2)

Y con Sabaot como Jehová Sabaot, traducido como “Señor de los Ejércitos” (1 S 1:3)

El nombre primario Elohim se compone con Shaddai, como El Shaddai, traducido como el “Dios Todopoderoso” (comp.Gn. 17:1).

Con Elyon, como El Elyon, traducido como el “Dios Altísimo” (Gn.14:18-24)

Y con Olam, como El Olam, traducido como “Dios eterno” (Gn. 21:33).

También, Jehová se combina con siete apelativos:

Jehová-Jireh: “Jehová proveerá” (Gn. 22:13,14).

Jehová-Rapha: “Jehová que sana” (Ex. 15:26).

Jehová-Nissi: “Jehová nuestra Bandera” (Ex. 17:8-15).

Jehová-Shalom: “Jehová nuestra paz” o “el Señor envíe paz” (Jue. 6:24).

Jehová-ra-ah: “Jehová mi pastor” (Sal. 23)

Jehová-Tsidkenu: “Jehová nuestra justicia” (Jer. 23:6).

Jehová-shammah: “Jehová está aquí” (Ez. 48:35).


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Direcciones:

-El Trébol Oriente N° 18, Población Las Gaviotas, Concón, Chile.

-Pasaje El Belloto sin número, camino Quintero-Ritoque, Quintero, Chile.

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