Esta es la Declaración de fe de la Iglesia Evangélica del Todopoderoso

Creemos que hay un solo Dios vivo, verdadero y eterno; de infinito poder, sabiduría y bondad; el Creador y Preservador de todas las cosas, así visibles como invisibles. Y en la unidad de esta Naturaleza Divina hay Tres Personas de una misma sustancia, poder y eternidad; el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

 

Creemos que la segunda persona de la Trinidad, el Verbo, el Hijo de Dios, tomó la naturaleza Humana en el seno de la Bienaventurada Virgen, de su sustancia; de modo que las dos naturalezas enteras y perfectas, esto es, Divina y Humana, se unieron juntamente en una persona, para no ser jamás separadas, de lo que resultó un solo Cristo, verdadero Dios y verdadero Hombre (Unión Hipostática); que verdaderamente padeció, fue crucificado, muerto y sepultado, para reconciliarnos con su Padre, y para ser sacrificio, no solamente por la culpa original, sino también por todos los pecados actuales de los hombres.

 

La salvación implica la redención total del hombre, y se ofrece gratuitamente a todos los que aceptan a Jesucristo como Señor y Salvador, quien por su propia sangre obtuvo redención eterna para el creyente. En su sentido más amplio la salvación incluye la regeneración, la justificación, la santificación y la glorificación. No hay salvación aparte de la fe personal en Jesucristo como Señor y Salvador.

Creemos que Jesús, el Hijo de Dios, resucitó de entre los muertos venciendo la muerte, ascendió a los cielos y se sentó a la diestra de Dios Padre para interceder ante Él por todos los que invocan su nombre.

 

Creemos en la autoridad de las Santas Escrituras como la palabra inspirada por Dios. La que está constituida por los sesenta y seis libros canónicos, treinta y nueve para el Antiguo Testamento y veintisiete para el Nuevo Testamento. Única regla infalible de fe y conducta para el creyente.

 

Reconocemos dos Sacramentos ordenados por nuestro Señor Jesucristo en el Evangelio, a saber, el Bautismo y la Santa Cena.

 

Creemos que la Iglesia de Cristo será arrebatada (rapto) antes de la tribulación, que los muertos en Cristo resucitarán primero y los que estemos vivos seremos transformados para recibir al Señor en el aire.

 

Creemos en la Segunda Venida de Cristo, personal y pre-milenial para juzgar a los vivos y a los muertos en su Venida y en su Reino.

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