El primer acto concreto de pecado


Hay una prueba convincente de que la Biblia es un libro sobrenatural. Se halla en el hecho de que ella descubre sin vacilación ni incertidumbre las condiciones anteriores a la historia humana, y del mismo modo, con toda libertad, descorre el velo de las edades venideras y penetra en ellas. Su mensaje no se restringe al campo que está comprendido dentro de las observaciones humanas, sino que también trata con respecto a otras partes del universo en la misma forma familiar en que trata lo relativo a la tierra.

Entre sus revelaciones con respecto a otras esferas y al insondable tiempo pasado, nos ofrece una revelación de lo que parece ser el primer pecado que se cometió en el cielo por uno de los ángeles de más elevado rango; y, después de haber causado las más trágicas consecuencias en el ambiente angelical, se le sugirió al hombre de la creación de Dios en el jardín de Edén que también lo llevara a la práctica, y él lo hizo.

En Romanos 5:12 se afirma que “el pecado entró en el mundo por un hombre”. Así nos revela la verdad de que el hombre no fue el primero que pecó, sino que más bien fue el medio por el cual logró la entrada en la tierra aquella forma de pecado que ya había sucedido en el cielo.

Los pasajes que tratan específicamente con este asunto de la caída del ángel Lucero son:

Ezequiel 28:11-19; Isaías 14:12-17

Ezequiel 28:11,12: “Vino a mi palabra de Jehová, diciendo: Hijo de hombre, levanta endechas sobre el rey de Tiro, y dile: así ha dicho Jehová el Señor: Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría, y acabado de hermosura”.

Ezequiel 28:13: “En Edén, en el huerto de Dios estuviste; de toda piedra preciosa era tu vestidura; de cornerina, topacio, jaspe, crisólito, berilo y ónice; de zafiro, carbunclo, esmeralda y oro; los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de la creación”.

Ezequiel 28:14: “Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas”.

Ezequiel 28:15: “Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti iniquidad”.

Ezequiel 28:16: “A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras de fuego, oh querubín protector”.

Ezequiel 28:17: “Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor; yo te arrojaré por tierra; delante de los reyes te pondré para que miren en ti”.

Ezequiel 28:18.19: “Con la multitud de tus maldades y con la iniquidad de tus contrataciones profanaste tu santuario; yo, pues, saqué fuego en medio de ti, el cual te consumió, y te puse en ceniza sobre la tierra a los ojos de todos los que te miran. Todos los que te conocieron de entre los pueblos se maravillarán sobre ti; espanto serás, y para siempre dejarás de ser”.

Parece obvio que estos versos indican el juicio inmediato, el futuro y el juicio final de Dios sobre este gran ángel, juicios que se encuentran descritos en otras porciones de la Biblia.

EL PECADO DE SATANÁS

El pecado preciso de Satanás está delineado con claridad y con muchos detalles mayormente en un pasaje bíblico central; a saber, Isaías 14:12-17.

Las cinco formas de expresar la voluntad de Satanás sobre la de Dios son:

1.- “Subiré al cielo”

2.- “Junto a las estrellas de Dios levantaré mi Trono”

3.- “En el Monte del Testimonio me sentaré, a los Lados del Norte”

4.- “Sobre las Alturas de las Nubes Subiré”

5.- “Seré Semejante al Altísimo”

En este contexto Dios da el origen, el estado, el carácter y el pecado más alto de los seres angélicos. No hay cómo exagerar la importancia de esta revelación en lo que tiene que ver con la doctrina de los ángeles y la del hombre. Dios no creó a Satanás como tal; Él creó un ángel que era perfecto en todos sus caminos, y aquel ángel pecó por oponerse a la voluntad de Dios. Por aquel acto él llegó a ser Satanás, el opositor, y todo lo demás que sus títulos significan.

La pregunta hecha por los antiguos sobre ¿Quién hizo al diablo? Ha sido contestada en el pasaje ya considerado. Allí se ve que Dios creó al santo ángel que poseía el poder de escoger entre lo bueno y lo malo, y él escogió lo malo. Mediante el poder degenerador de pecado, lo mismo como Adán, Satanás llegó a ser un personaje muy distinto del que fue creado por Dios.

Cuando Dios crea un ser para cumplir un determinado propósito, ese ser tiene que cumplir perfectamente ese ideal divino. Conviene, pues, al tratar de descubrir las dimensiones de este gran ángel, identificar el propósito por el cual él fue creado y evaluar sus cualidades a la vista de tal propósito. Por su pecado Satanás perdió su santidad original y también su posición celestial, pero retuvo su sabiduría y se ha dedicado a seguir en los caminos del mal en los cuales sus conocimientos han sido prostituidos al nivel de mentiras, engaños, trampas y astucias.

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