La Reforma en Chile y las primeras iglesias evangélicas en el país





Iniciada la Independencia en Chile, tanto nuestro país como el resto de los ex reinos españoles, abrirán sus puertas a la presencia Evangélico-Protestante, Luego por la vía de los comerciantes, colonos y amigos de la causa de la Independencia; primero serán los Anglicanos en los puertos marítimos y actividades anexas, más adelante los colonos germanos de raíz luterana y reformada en la colonización agrícola del Sur y en la fundación de hermosas ciudades y prósperas industrias; junto a ellos, los Anglicanos Sajones, los Escoceses presbiterianos y los Prusianos reformados, serán determinantes en el desarrollo industrial y empresarial de la naciente nación; en cuanto a la fe, por ser extranjeros comerciantes o colonos, la práctica de su religión quedó circunscrita solamente a sus connacionales, y en su idioma, a fin de no contrariar las normas constitucionales establecidas en la carta Fundamental de 1833.


Desde 1845 la presencia del Pastor David Trumbull, de la Iglesia Presbiteriana de los Estados Unidos, dará origen a las Union Church, en Valparaíso, Santiago y Concepción (Iglesia de diferentes nacionalidades y denominaciones); en sus salones se convertirán los primeros chilenos que en 1868 formarán las primeras Iglesias nacionales en Santiago y Valparaíso.



En la foto David Trumbull (Foto de Centro de Documentación Evangélico Protestante Sendas)


La reforma a la Constitución de 1833, en 1865, permitirá el ejercicio privado del Culto Evangélico a los chilenos, la construcción legal de sus primeros Templos, y la creación de sus escuelas. Destacada labor cumplen los misioneros anglicanos en los Canales Australes del Canal del Beagle primero, con su secuela de mártires y, posteriormente, su exitoso trabajo misioneros entre los mapuches en las tierras de la Araucanía.


Durante la Guerra del Pacífico, la Sociedad Bíblica, fundada y dirigida por Trumbull en 1861, desarrollará una intensa labor de propaganda, que después de la guerra, se traducirá en el nacimiento de asociaciones de veteranos y mancomunales obreras para difundir la higiene y los derechos laborales en los obreros; también se logran los cambios legales laicos para el registro de los nacimientos, matrimonios laicos y ley de cementerios.


En 1873, la Unión Church entrega la Misión Chilena en manos de la Iglesia Presbiteriana de los Estados Unidos, la cual en 1883 entrega la Iglesia en manos de los primeros conversos chilenos, creándose el Presbiterio de Chile; tenía 6 iglesias constituidas y un total de 120 miembros en plena comunión.


En 1871 se había ordenado el primer pastor chileno, don José Manuel Ibáñez Guzmán, quien muriera en extrañas circunstancias en 1875, a los 35 años de edad; junto con él aparecen los primeros ministros chilenos, don Juan Canut de Bon (español nacionalizado), don Alberto Vidaurre y una interminable falange de siervos pioneros de la causa protestante evangélica.



En la foto José Manuel Ibáñez Guzmán. (Foto de Centro de Documentación Evangélico Protestante Sendas)


El Primer Pastor Chileno y Sud-Americano


El día 16 de noviembre de 1871, el Periódico Evangélico Chileno "La Piedra Viva, Verdadera y Divina", editado en Valparaíso, con el Nº 21, Año II, página 52, en su Crónica escribía: (lenguaje de la época):


Ordenación


El primero de noviembre se hizo la solemne consagración de un ministro evangélico en la capital. El neófito fue un hijo del país, natural de Aconcagua, ciudad de San Felipe, el señor don José Manuel Ibáñez Guzmán. Esta ceremonia interesante tuvo lugar en el templo llamado de la Santísima Trinidad en Santiago, ante un auditorio atento y simpático. Tomaron parte en el acto de la ordenación los reverendos pastores los señores Gilbert de la Iglesia en Santiago, Sayre de Talca, Cristen de Copiapó, Swaney de Talcahuano, Merwin y Trumbull de Valparaíso. El señor Sayre presidió.


El entero día anterior había sido empleado en el examen del señor Ibáñez sobre su fe y piedad personal, en la lectura de las Sagradas Escrituras en el Hebreo del Antiguo Testamento y Griego del Nuevo Testamento, en la historia bíblica y eclesiástica, en la teología dogmática, sobre los sacramentos y sobre los deberes del pastor cristiano. Seis horas duraron los exámenes y, después de retirarse el neófito, se tomó la votación, resultando que fueron aceptados por unanimidad como satisfactorios y que al día siguiente se procediese con la ordenación.


El día siguiente, noviembre primero, a la una de la tarde los fieles se reunieron en el templo y, después de entonar un himno de alabanza a la Divina Trinidad, como de leer en el santo Evangelio de san Juan capítulo diez, el señor Swaney oró al Altísimo en estos términos:


"Padre nuestro que estás en los cielos, hallamos nos aquí por medio de la oración, a un hermano querido como ministro de su sagrada palabra. Acompáñanos, Señor durante este acto. Derrama copiosamente la gracia divina sobre este hermano, que se reviste hoy del importante cargo de apacentar tu rebaño. Todo cuanto podamos hacer por él es nulo sin la divina voluntad; sólo podemos, como ministros de vocación divina, encomendarle a ti, para que tú le des autoridad para que predique tu palabra, y para que administre tus santos sacramentos. Por tanto suplicamoste, que el Espíritu Santo le constituya sobreveedor y verdadero pastor de tu Iglesia..."


En seguida el señor Gilbert pronunció un sermón sobre el texto San Mateo cap. 1, v.21 "Y parirá un hijo: y llamarás su nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados de ellos"


A continuación se pronunció un vibrante sermón en que se deja claro los fundamentos doctrinarios sobre los cuales descansa la salvación y la condenación, como sólo la gracia de Cristo salva a su pueblo, y la responsabilidad del ministro de Dios de transmitir esta gracia...:


"Hermanos míos: el oficio del ministro del evangelio es glorioso, llevando en sí su propia recompensa. El predicador evangélico tiene una misión que cumplir, que exalta y purifica el alma. El que debe predicar y tomar su responsabilidad, bendice a otros y será salvo. La necesidad de pastores verdaderos en Chile es sumamente urgente. No hay probabilidad ninguna de que presbíteros extranjeros serán enviados, en número suficiente, para proclamar las eternas verdades del evangelio. Retirándome de este país para no volver tal vez nunca, llevo conmigo una grande esperanza en la ordenación hoy de un chileno para ser presbítero. Es como las primicias, puesto que el objeto principal de una misión evangélica es, la educación de jóvenes para desempeñar los deberes de pastores, de modo que más tarde o más temprano los habitantes no solamente puedan proporcionarse para sí mismo sus ministros, sino enviar misioneros a otras partes. No creo yo que esto es un sueño que jamás será realizado. Es muy probable que todos los araucanos paganos aceptarán la protección de vuestro gobierno, y la religión verdadera también por manos de vuestros enviados de la Iglesia Evangélica Chilena.


En todas partes, dentro de los límites de vuestro País, y fuera de él, habrá campos vastos para esparcir la luz de la Sagrada Escritura. Un buen principio ha tenido lugar. Iglesias y escuelas han sido establecidas. Tenéis profesores chilenos y hoy mismo ponemos sobre esta Iglesia un hijo del país. - vuestro hermano..."


Terminado el sermón, el señor Ibáñez Guzmán se presentó haciendo la profesión de su fe y prometiendo cumplir con toda fidelidad las santas obligaciones del ministerio; poniéndose entonces de rodillas fue ordenado con imposición de las manos por el señor Sayre en unión de los demás pastores.


Los encargos al pastor fueron formulados por el Pastor David Trumbull, quien hizo una reseña de la trayectoria del joven ministro desde su llegada a Chile proveniente de la iglesia Evangélica de Sacramentos California y su responsabilidad en la predicación de la santa Palabra, y la administración de los Sacramentos, en amonestar a los pecadores y el ejercicio de la disciplina en la casa del Señor, en los actos de caridad y buenas obras, en presentar continuamente al Eterno Hijo y Cordero de Dios ante nuestros semejantes.


Resaltó el ministro Trumbull el privilegio que Dios ha conferido al joven pastor de ser el primero de su nación en ser ordenado para esta maravillosa tarea, como también el primero en esta América del sur.


Terminado el sermón, el señor Trumbull, le entregó un ejemplar de las Sagradas Escrituras en castellano, griego y hebrero - instándole - "que la hagas tu antorcha luminosa que lleves en alto para los miembros de tu rebaño y para todos los hombres, lo mismo que la lámpara de tus propios pies y la esperanza de tu propia alma. Y cuando venga Jesús te recibirá a su presencia y te hará partícipe de su galardón celestial"


El señor Merwin pronunció los cargos a la congregación instándoles a apoyar y acompañar al joven pastor en sus tareas, a orar por él, y a tener un trato y espíritu franco y sincero para con el nuevo ministro. Después de cantar el himno e impetrar la bendición al Señor Ibáñez, se dio por terminada esta inédita ceremonia en la nación chilena. Esa misma noche en el culto de las siete y media, el pastor José Manuel Ibáñez Guzmán predicó su primer sermón en su condición de primer pastor de la Iglesia Reformada de Santiago.


Los distintos diarios de la capital chilena destacaron la inédita ceremonia de ordenación de un pastor chileno. Por ejemplo, el Diario "La República" registró así el hecho:


"Iglesia evangélica.- Ayer tuvo lugar en esta iglesia, situada en calle de Nataniel, la consagración de un nuevo ministro, don José Manuel Ibáñez.


Las ceremonias a que dio ocasión este acto religioso, que vimos ayer por primera vez llevados por la curiosidad, son muy sencillas y en ciertas partes tiernas y conmovedoras. Después de haber hecho el neófito su profesión de fe, recibió de uno de los pastores la consagración, acompañada de una plegaria dirigida al Ser Supremo. Concluida esta oración, sus demás compañeros le dieron un abrazo fraternal. En seguida varios pastores le dirigieron la palabra, entre ellos el señor Trumbull. La ceremonia concluyó con un discurso dirigido a los fieles por uno de los ministros, en que exhortaba a aquellos a la obediencia al nuevo pastor, y con la bendición dada por éste.


En la fiesta religiosa de ayer, a que asistieron varios caballeros y señoras extranjeras, entre los cuales pudimos notar a los miembros de la legación norte-americana, reinó la mayor compostura y un tierno sentimiento religioso".


En contraposición, la prensa católica tomó nota del inédito acto de una forma más bien despectiva; así el Diario "El Independiente" después de describir la liturgia de una forma somera, se preocupa de hacer un juicio valórico negativo del acto:


"No necesitamos decir que aquella ceremonia, sencilla hasta la frialdad, descarnada y sin nada que conmoviera los corazones; ceremonia en que no se veía la manifestación de un culto espiritual y corporal y que parecía nada más que una reunión de gente de buen humor que iban a pasar su tiempo, no produjo en nuestro ánimo ninguna impresión agradable.


Todo allí era mundano; y el espíritu había de necesitar de duros esfuerzos para elevarse hasta regiones donde sólo se respira la virtud y religiosidad. Aquel perfume de poesía oriental que siempre hemos respirado en medio de lo imponente de nuestras procesiones religiosas, estaba allí proscrito. Y ni la palabra forzadamente ungida de los pastores podía despertar en el corazón de los oyentes sentimientos que no nacen sino del soplo de ese perfume religioso que, dígase lo que se quiera, nos acaricia siempre bajo las bóvedas de nuestras magníficas catedrales.


La unción concluyó por la bendición que el nuevo pastor dio a sus oyentes. Esos se retiraron con un acontecimiento más para su cartera y acaso ni peores ni mejores de lo que entraron"


El primer pastor evangélico protestante chileno, ordenado al ministerio sagrado por sus colegas misioneros extranjeros, fue no solo el primero en Chile, sino que también reunió a ello el privilegio de ser el primer latinoamericano en tener esta distinción. Este benemérito joven, con su vocación pastoral hizo honor a su familia, a su patria chilena y a su santa vocación. Fueron sus padres, don José Manuel Ibáñez y doña Rita Guzmán de Ibáñez, descendiente de hidalgas familias españolas oriundas de San Felipe, en la provincia de Aconcagua. El joven pastor había contraído matrimonio con la señora Mary Grundy, su único hijo fallecido tempranamente. Los padres de Manuel Ibáñez habían inmigrado a California (Estados Únidos), atraídos por la febril actividad comercial de la fiebre del oro en Sacramento, estado de California; el joven Ibáñez no solo recibió una rigurosa formación intelectual, sino que además conoció lo que sería para él la mayor vocación y pasión de su vida: El Señor Jesucristo.


Dispuesto a servir al Señor Jesucristo se preparó para el pastorado en la facultad de teología protestante de Sacramento; una vez graduado decidió viajar a Chile para ser el primer misionero nativo en nuestro país; grata fue su sorpresa al constatar que ya existía en Chile, particularmente en Valparaíso una Misión protestante, la Unión Church, bajo la sabia dirección del Rev. David Trumbull, quien de inmediato lo tomó bajo su cuidado para su práctica.


Durante este periodo el joven Guzmán destacó rápidamente en la lucha por la liberación de las instituciones públicas bajo la dominación de la iglesia católica de esa época, destacó en proponer leyes que reformaran las conductas opresivas en que estaba sumida la conciencia religiosa y civil de la nación, sus proyectos e ideas fueron rápidamente tomadas en cuenta por los legisladores libertarios y con el tiempo se vieron coronadas como leyes de la república, durante su periodo de instrucción su labor preferida fue el trabajo de Colportor (distribuidor) de la Sociedad Bíblica de Valparaíso, el mismo año de su ordenación participó en la fundación de la Sociedad Bíblica en Santiago; evangelista y misionero incansable, varias veces vio su vida en riesgo por los ataques de los fanáticos; sus contemporáneos lo califican como un hombre de sólidos principios cristianos, predicador de una elegante oratoria clásica, sus escritos reflejan una elegancia de estilo notable, temido por los oponentes a la libertad religiosa por la solidez y firmeza de sus argumentos, los cuales en varias ocasiones servían de argumentos e inspiraban los discursos de los parlamentarios laicistas.


Cuando el pastor Ibáñez predicaba muchos estudiantes de la Universidad de Chile, parlamentarios y hombres notables, concurrían a escuchar sus magistrales sermones, fue cofundador del primer periódico evangélico en castellano. "La Piedra viva, Verdadera y Divina". Su carrera pastoral fue meteórica, la luz del evangelio brilló con más fuerza durante su vida, en medio de la negra oscuridad de una nación sumida en las penumbras lúgubres del fanatismo y la ignorancia religiosa del Chile de aquella época.


Después de una fructífera laboral pastoral y de defensa de la libertad religiosa y difusión del evangelio, el lunes 13 de septiembre de 1875, a la una y media de la tarde, en su casa pastoral de Santiago, dejó este mundo y partió a la divina presencia del Señor el reverendo Pastor de la Iglesia Reformada de Santiago, don José Manuel Ibáñez Guzmán, a la temprana edad de 34 años.


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